Hablar del duelo implica necesariamente hablar de la pérdida. El duelo tiene lugar cuando perdemos a alguien a quien hemos amado mucho. Perderlo implica haberlo tenido, haberlo disfrutado.
La terapia de duelo es una psicoterapia que tiene como objetivo ayudar a una persona a enfrentar y superar una pérdida, normalmente de un ser querido, de una manera saludable.
La muerte de alguien a quien queremos es una de las experiencias más devastadoras que podemos sufrir y es uno de los retos más importante a los que nos debemos enfrentar a lo largo de nuestra vida. Son mucho las personas que necesitan ayuda de profesionales de la psicología especializados en este campo.
Este proceso doloroso de pérdida, puede llevar a alguien a una crisis existencial que requiere de un tiempo más o menos largo para ser superada.
Muchas personas afrontan el sufrimiento derivado de la pérdida y superan el proceso de forma saludable, pero entre el 10-34% de los dolientes desarrolla un duelo patológico: pasados seis meses desde el fallecimiento, la persona que sufre el duelo, no consigue superarlo. Esto genera trastornos conductuales, cognitivos y afectivos, con sentimientos de tristeza, ira, soledad, culpa, aislamiento, confusión, concentración, desorganización, pérdida de apetito, problemas de sueño, pesadillas o pensamientos constantes sobre el difunto entre otros.
Generalmente la persona que atraviesa un proceso de duelo se sienten vulnerables, desorientada, herida… con muchas dudas acerca del proceso, del dolor y, en ocasiones, con un duelo bloqueado o enmascarado. Se evita hablar de la muerte; se enmascara se medicaliza, pero la muerte es la más absoluta de todas las certezas. Y, aunque evitemos pensar en ella las personas que atraviesan un duelo, siguen necesitando ayuda, acompañamiento y comprensión.
El “vacío” no es un concepto fácil de explicar o de gestionar. Superar ese vacío para transformarlo en un espacio de recreo y disfrute constituye un reto. Ahí es hacia donde debe dirigirse toda terapia. El propósito es ayudar al paciente a restablecer su equilibrio emocional. Se trabajan los pensamientos, emociones y recuerdos asociados a la pérdida del ser querido. También a nivel conductual es necesario hacer frente a los cambios dentro de uno mismo y dentro del entorno que nos rodea. Permite al paciente reconocer los aspectos normales del proceso de duelo y a hacer frente al dolor asociado a la pérdida. Facilita la expresión emocional de la pérdida y la aceptación de un hecho tan traumático para poder continuar viviendo después de una situación tan dolorosa.

Estudios recientes han revelado que un tercio de los casos que se atienden en las consultas de Atención Primaria tiene un origen psicológico. De estos casos, una cuarta parte se identifica como resultado de algún tipo de pérdida (Bayes, 2001).
Entre las posibles complicaciones físicas recogidas en múltiples estudios en- contramos que el riesgo de depresión en las personas viudas se multiplica por cuatro durante el primer año (Zisook y Shuchter, 1991) mientras que casi la mi- tad presenta ansiedad generalizada o crisis de angustia (Jacobs, Hansen, Kasl, Ostfeld, Berkman et al., 1990); aumenta el abuso de alcohol (Madison y Viola, 1968) y el 50% de las viudas utiliza algún psicofármaco durante los primeros 18 meses (Parkes, 1964). Además, entre el 10-34% de los dolientes desarrolla un duelo patológico (Jacobs, 1999) y se incrementa el riesgo de muerte (principal- mente a causa de eventos cardíacos y suicidio). De hecho, los viudos tienen un 50% más de probabilidades de morir prematuramente durante el primer año de viudez si no se trata convenientemente (Kaprio, Koskenvuo y Rita, 1987).